Sé parte activa en el equilibrio de tu salud.

  • Cuida tu cuerpo, reconoce lo que necesita, para sentirte bien física, mental y emocionalmente.
  • Nutre tu organismo con una alimentación hecha a tu medida, conoce los nutrientes que necesitas y utilízalos.
  • Practica ejercicio según tus necesidades y toma conciencia de tu respiración.
  • Fortalece tu sistema psiconeuroinmunológico.
  • Trabaja con las creencias que te impiden avanzar para lograr cambios.
  • Recibe el apoyo emocional para comenzar este nuevo camino y aprender que: puedo producir esos cambios.
Naturopatia
Foto: Irene Caminero López


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DIGIERE LA NAVIDAD Y MEJORA TU SALUD.

A las puertas de la NAVIDAD, la tradición nos trae un aumento en el consumo. Un consumo en el que la alimentación juega un papel principal, días de más reencuentros en la calle, en bares…, e inmersos en comidas de trabajo, con amigos y las clásicas cenas y comidas familiares.

Llevo cuatro años trabajando en los Talleres  EQUILIBRA TU SALUD CON TU ALIMENTACIÓN el tema de los menús navideños. En ellos, el alumnado expone ante sus compañeras y compañeros, de qué constará una cena o comida y el número de personas para los que deberán cocinar  y, año tras año, se repite la misma historia… 

Sencillamente, me encuentro con menús en los que destacan la proteína y la grasa, para terminar con el broche de oro de los azúcares y todo ello regado con un consumo, excesivo, de bebidas alcohólicas. Mientras que los alimentos vegetales ricos en fibra son los grandes ausentes. Circunstancias y elecciones que pasan factura, en muchos casos, perjudicando la salud.

Por todo lo expuesto y porque deseo contribuir a rebajar los aumentos de problemas de digestivos como: ardores, gases, hinchazones, estreñimiento y, o diarreas, y un tema muy, muy importante como es reducir ese aumento descontrolado de peso. Sí, has leído bien, hablo de una tarea en la que toca implicarse y valorar el resultado obtenido con ello. 

Detalles para tomar conciencia de las costumbres alimentarias en estas fechas navideñas.

Empezamos con los entremeses entre los que destacamos: jamón, lomo, embutidos (ibéricos, o no, son alimentos procesados ricos en proteína, grasa y sal, sin olvidar los aditivos que muchos de ellos llevan); patés de gran variedad: de pato, perdiz, a la pimienta, a las finas hierbas…, todos ellos ricos en grasa y, muchos casos, avalados por una gran lista de ingredientes; quesos y todo su abanico de posibilidades, desde frescos hasta curados, pasando por fermentados…, cuanto más curados más grasos y más sal;  y, no nos olvidemos de: las gambas, gambones, patas y bocas de cangrejo, almejas…, bajos en grasas y ricos en purinas, ojo con el ácido úrico.

En algunos casos, los menos, me he encontrado con algo de verde…, como: los cogollos de lechuga con anchoas y, o ahumados, hojas de endibias rellenas de queso filadelfia, volovanes con ensalada de surimi y poco más… 

Y después de los entrantes, con los que ya estamos más que saciados, seguimos con el plato contundente que puede ser de carne o pescado, según gustos. Entre la carne destacan: pavo, cerdo, cordero, cochinillo, cocinados mayormente al horno, como los asados y los rellenos con frutos secos. En el caso del pescado: la pescada en salsa verde y el besugo, la dorada, el salmón al horno y el pez espada a la plancha han sido los clásicos ganadores. Para terminar eso sí, y lo reconozco con gran alegría, con piña natural, la fruta reina en la presentación de los menús y alguna manzana al horno, además de flanes, tarta de tiramisú y otros postres caseros. A todo esto, habría que sumarle la celebrada bandeja navideña, con sus turrones, mazapanes, polvorones, peladillas, bombones, algo que supone para muchas personas un ¡no por favor, no puedo más!… Todo ello regado con variedad de vinos, cervezas, sidra y champagne, así como agua e infusiones tan socorridas como la manzanilla y la menta poleo y el café, para en última instancia dejar paso, en algunos casos, a los cubalibres.

Estoy segura que conforme están leyendo se pueden sentir identificados… Disculpen si les he empachado al relatarles tal cantidad de alimentos de seguido, pero forman parte de nuestra realidad tradicional. Por ello, se trata de hacer algún que otro giro, cambio, aportando a nuestra mesa más color, más diversidad de aromas, otras texturas… y para ello me voy a atrever a comentarles ofertas y si encuentran algo que les llame la atención y desean experimentar y disfrutar probando y compartiendo ¡Bienvenido sea!

 

Pensamientos sugerentes:

-Soltar un poco ese miedo de ¿a ver si va a faltar comida? Empezar a comprender que son fechas en las que deberíamos concienciarnos que las mesas deberían ser algo más ligeras y consumir menos cantidad y así, dejar de repetir la historia de llegar a casa después de alternar en la calle y soplar ante “la mesa que se avecina”…

-¿Es necesario estar comiendo varios días las sobras de esa cena o comida o repartir tapers a los invitados para que se los coman en sus casas?

-Controlar el excesivo consumo, rebaja el gasto, facilita la digestión y reduce peso.

-Lo sencillo también alimenta.

-¿Qué pasaría si arriesgo y produzco algún cambio en la mesa en estas fechas?

 

RECOMENDACIONES

ENTRANTES para entremezclar con lo tradicional o como alternativas.

 

SUGERENCIAS DE PATÉS VEGETALES: tomate seco (la clásica sobrasada vegetal), humus con un toque de tahini, champiñón, berenjena, pimiento rojo y nueces, zanahoria…, que se pueden colocar en volovanes o en pequeños cuencos para mojar en ellos bastones de zanahoria, pimiento rojo, pepino, pequeños arbolitos de coliflor…, o variedades de panes crujientes para picoteo.

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