Sé parte activa en el equilibrio de tu salud.

  • Cuida tu cuerpo, reconoce lo que necesita, para sentirte bien física, mental y emocionalmente.
  • Nutre tu organismo con una alimentación hecha a tu medida, conoce los nutrientes que necesitas y utilízalos.
  • Practica ejercicio según tus necesidades y toma conciencia de tu respiración.
  • Fortalece tu sistema psiconeuroinmunológico.
  • Trabaja con las creencias que te impiden avanzar para lograr cambios.
  • Recibe el apoyo emocional para comenzar este nuevo camino y aprender que: puedo producir esos cambios.
Naturopatia
Foto: Irene Caminero López


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Tradiciones Navideñas y Salud 2020

Aunque, en realidad, lo que hoy me interesa más sobre este tema no son las costumbres gastronómicas por estas fechas, sino  el  APEGO que mostramos por ellas.  APEGO, que según la RAE define como: afición o inclinación hacia alguien o algo. Partiendo de esta definición y desde mi perspectiva, claro está, opino que los españoles tenemos un fuerte APEGO por las tradiciones navideñas y, muy particularmente, por los encuentros, esas reuniones familiares, sociales, laborales…, que, además, nos encanta festejar ante una mesa llena de alimentos sólidos y líquidos. Una conducta genial para otros tiempos, pero no para el momento actual que vivimos y que, por el contrario, puede causarnos mucho dolor si con ella atentamos contra la salud de nuestros seres queridos, e incluso, la nuestra.

 

En años anteriores, cuando impartía cursos de Nutrición y Salud, en la Universidad Popular de Valdepeñas, empezábamos ya en noviembre a exponer el posible menú familiar que cada participante podría realizar  para la cena de Noche Buena o para la de Fin de Año y/o  comidas como la de Navidad y la de Año Nuevo para, desde esa realidad, aportar otras opciones atractivas que facilitasen modificar nuestras costumbres gastronómicas tan arraigadas. La visión global de los datos aportados hablaba de lo difícil que es desapegarse y romper las costumbres navideñas, atreverse a poner en la mesa más alimentos vegetales, rebajar la cantidad de platos ricos en proteínas, grasas saturadas, sal y azúcares… Así como disminuir, en conjunto, la cantidad de alimentos sobre la mesa, una manifestación típica de un consumo desbordado en estas fechas. En este enlace https://www.mejorsalud.es/digiere-la-navidad-y-mejora-tu-salud/ puedes encontrar recomendaciones que quizá te sorprendan y que te animen a llevar a la práctica algún pequeño cambio en la elaboración de tus menús.

 

Pero lo que sí quiero plantearles es otro tema de apego que este año 2020 nos trae, no tanto por la clase y la cantidad de alimentos en nuestras mesas, sino por otros problemas que se nos plantean, como: sacar a los abuelos de las residencias, para después volverlos a llevar; el número de personas que se podrán reunir en los encuentros; el número de diferentes núcleos burbuja…  La tradición navideña implica reunirse, estar juntos, comer, beber, cantar, bailar, ponernos nuestras mejores galas y hablar de felicidad, sueños y propósitos… Como podrán comprobar hay algunos puntos que habrá que modificar este año… 

Y ante lo expuesto, mi reflexión se enfoca especialmente en ¿cómo vamos a hacer, entonces, para cenar todos juntos como es costumbre? Traernos a los abuelos a casa, estar toda la familia junta, en fin ¿cómo juntarnos “venticatorce y la madre”?… y también nos podemos plantear… ¡va! a nosotros no nos va a pasa nada, nadie se va a enterar de lo que pase de puertas para dentro… Y, permítanme expresar que, bajo mi punto de vista, es aquí dónde falla la responsabilidad, el ser conscientes del momento que estamos viviendo para darnos cuenta que sí, que podemos “liarla parda” y favorecer el caldo de cultivo para que se puedan contagiar personas que queremos, e incluso nosotras, nosotros mismos. No voy a hablar de todas las indicaciones que se están divulgando y nos están recomendando,  pero sí quiero compartirles la obligación de ser responsables y consecuentes ante una prioridad, LA SALUD, y se lo comento desde lo más profundo de mi, si he de vivir la Covid-19, la viviré, pero no porque haya cometido imprudencias por querer vivir la tradición navideña y, mucho menos, poner en riesgo la salud de mis mayores. Somos libres de opinar y de actuar, pero estaría bien recordar lo amargo que tiene que ser cargar con una responsabilidad que podríamos haber evitado, porque seguro que viviremos otras Navidades.

 

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